Rafael Ramírez: “El silencio no es una opción”

Rafael Ramírez: “El silencio no es una opción” 1

Estas líneas no dejan de ser difíciles. La palabra, las ideas constituyen siempre riesgos, pues comprometen las convicciones de quien las expresa y quien la recibe. Mi padre, viejo guerrillero, me enseñó siempre a ser honesto y leal con mi pensamiento y acción revolucionaria. Para un revolucionario, el silencio no es una opción.

Con Chávez se reivindicó el pensamiento liberador. Una Revolución debe ser el espacio de las ideas, la batalla de las ideas. Con el Comandante quedaron atrás los tristes episodios de persecución del pensamiento revolucionario, él hizo de la idea extraordinaria, por la cual entregaron su vida tantos patriotas, algo cotidiano. Empoderó al pueblo de las ideas liberadoras, a nuestros soldados, oficiales, patriotas, obreros.

La elevación de la conciencia de nuestro Pueblo tiene que ver mucho con esa predica permanente, constante, del Comandante Chávez en su seno, acompañada con una práctica revolucionaria en un permanente proceso de retroalimentación. Es esa conciencia, la que nos mantiene como proceso político, a pesar de las difíciles circunstancias.

No puedo dejar de referirme al Comandante Chávez. Para mí es un permanente ejemplo para seguir adelante. El dio el máximo siempre. Nunca me escudaré en él para defender ninguna posición, ni actuación. Siempre he asumido las consecuencias de mis actos. Sin embargo, siempre tuve su apoyo en mi actuación política y al frente de las altas responsabilidades del Estado y del Partido con las que me honró hasta los últimos momentos de su luminosa vida, me honró con su amistad y respeto. Esto lo saben todos los compañeros que estuvimos junto a él y su círculo más cercano de trabajo y afecto.

Es una relación que siempre guardaré y cuidaré hasta mis últimos días de existencia. Espero no molestar a nadie con mi profundo aprecio a Chávez. Él, lamentablemente, ya no está entre nosotros, por eso hay que defenderlo, hasta el extremo de comprometer nuestra propia estabilidad y seguridad. Si de algo se me puede acusar es de ser profundamente Chavista.

Guardé silencio al respecto por un tiempo, dos años, para permitir que la nueva dirección de la empresa y de la política petrolera avanzara, sin interferencias de ningún tipo. Hace tres años y medio que no tengo nada que ver con decisiones, nombramientos, actuaciones en la industria ni en ninguna de sus 234 filiales.

He visto con dolor el ataque despiadado de la derecha contra la empresa, sus trabajadores, quieren convertir la obra de Chávez en un basural. No es así. Lo que tenga que corregirse e investigarse se hará. Confío que de la manera adecuada. Protegiendo a la empresa y a la inmensa mayoría de sus trabajadores honestos y patriotas, su prestigio y capacidades, lo cual tiene efectos directos sobre el país.

Debemos mirar hacia el futuro, debe prevalecer el optimismo, existen muchas experiencias internacionales de países en peores o profundas crisis económicas y que se superan de manera exitosa. Abogo porque se superen a favor del Pueblo, del interés supremo de la Patria, tenemos todos que estar a la altura de esta gran responsabilidad que nos legara Chávez. Confío en el Pueblo, su extraordinaria conciencia y capacidad de avanzar, confío en el legado del Comandante y que todos estos años de lucha a su lado, nos permitan seguir adelante en el camino de la superación de nuestros angustiantes problemas. Con Chávez siempre.

¡Venceremos!