Lo que revela la hija del dictador asesino Daniel Ortega: “Quiere hacer de Nicaragua una cárcel”

Aseguró que el exguerrillero que en noviembre cumplirá 73 años es “una persona que no tiene otra razón para vivir más que sentirse el líder y el mesías”.


Sobre su madre biológica y actual vicepresidenta, Rosario Murillo, opinó que “necesita sentirse la persona que decide y controla todo”, recluida junto a Ortega en su enorme residencia del barrio El Carmen de Managua.

“La familia Ortega Murillo vive tras unas murallas (y ahí) se gobierna, se vive, se come, se dirige el destino del país y el de sus hijos. El Carmen es una especie de fortaleza y de prisión para ellos mismos”, señaló.

Sobre la crisis que estalló en abril con protestas estudiantiles, señaló que Nicaragua “rompió el silencio de una manera extraordinaria” como lo hizo ella al denunciar a su padrastro en los tribunales por delitos sexuales, demanda que fue archivada por una jueza local hasta que la causa prescribió.

Dijo que nunca imaginó que Ortega y Murillo fueran capaces de responder a las protestas con una acción policial violenta, que ha dejado cientos de muertos y más de 2.000 heridos según ONGs de derechos humanos. El Gobierno reconoce 200 fallecidos.

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“Supimos que el régimen se iba a ir deformando, pero nunca imaginamos que Daniel Ortega y Rosario Murillo iban a ordenar dispararle a una marcha (…) Esto ya pasa los límites”, afirmó.

Narváez dijo que conoció a Ortega en 1978, siendo ella una niña de nueve años y que su figura le infundió “miedo y desconfianza”. Señaló que nunca lo vio leer un libro, bailar ni cantar.

Aseguró que la primera vez que habló con Murillo sobre el abuso que sufría por parte de Ortega ella tenía 13 años y su madre la culpó “de haber causado” el ultraje sexual. Dijo que luego le prohibieron convivir con sus hermanos y fue “excluida” de la familia hasta hoy. DPA