Esta es la condición para que Guaidó asuma formalmente la Presidencia de la República

Esta es la condición para que Guaidó asuma formalmente la Presidencia de la República 1

Cuidado con fechas mágicas. El 23 de enero no es una fecha mágica. Es, sí, probablemente, un punto de inflexión, pues la oposición viene casi de las catacumbas. La disidencia parece tomar cuerpo. Hay quienes comparan la situación actual con 2017. Eso es un error. A pesar de que Maduro se sostiene por la vía de la fuerza -esto es algo que no ha cambiado-, el contexto político, económico y social de este año es distinto al de 2017. La aguda crisis económica de hoy hace ver como un paraíso el 2017, y amenaza con ponerse mucho peor. A Nicolás Maduro se le llenó el cuarto de agua en el terreno diplomático. Existe. también, una fractura a lo interno del PSUV que ni con todas las purgas del planeta ha podido Maduro resolver, pues Diosdado Cabello sigue siendo un factor de peso en el ajedrez político.

Pero nadie puede ni debe volver a incurrir en el sempiterno error de las salidas inmediatas. Aquellos polvos trajeron estos lodos. Los hechos de 2014 no condujeron a nada. Las protestas de 2017 fueron conducidas sin mesura, al punto que se agotó la calle, en parte por la represión y en parte porque desde las tarimas, algunos dirigentes embriagados de locura prometían la salida de Maduro en poco tiempo. A eso no se le puso control. Y todo terminó el 30 de julio con las elecciones de la ANC: sin músculo en la calle, con el Parlamento asfixiado y la dirigencia escindida, debatiéndose entre ir o no ir a las elecciones regionales, un debate descarnado de elevadísimo costo.

Juan Guaidó -y la mayoría de la oposición sensata- han entendido que lo mejor es no proceder con la juramentación hasta tanto no exista un claro respaldo de la Fuerza Armada. De allí que el discurso de Guaidó en la tribuna de oradores del Parlamento el 05 de enero haya sido clave, pues en este orden, anticipó cuál sería su estrategia: cese de la usurpación, transición y elecciones libres. Es decir, primero tendría que darse el cese de la usurpación. Y para que cese la usurpación, los factores que sostienen a Nicolás Maduro en Miraflores deben contribuir a la restitución efectiva del hilo constitucional.

Lo demás ya lo tiene Guaidó: el respaldo popular y de la comunidad internacional, de los partidos y las asociaciones civiles. De las universidades. De unos y otros. El de Maduro es un régimen derrotable si existe unidad absoluta en torno a los objetivos y el método. Ese es el verdadero foco de la oposición, cuya dirigencia está obligada a aprovechar una oportunidad de oro en la que debe demostrar cordura y sensatez, antes que comience a ser demasiado tarde y el país termine sometido a seis años más de dictadura comunista.