¿Qué hay detrás de las cifras del BCV que complican a Maduro?

Un Banco Central desmantelado y politizado, como casi todas las instituciones de Venezuela, había recurrido al silencio como forma de ocultar el colapso de la economía. Así se mantuvo por cuatro años, omitiendo estadísticas clave mientras apuntalaba la gestión expansiva del gasto público de Nicolás Maduro con una generación masiva de dinero sin responder a la realidad productiva del país. Y así fue hasta abril de este año cuando, por razones que todavía no han sido explicadas, el Banco Central de Venezuela comenzó a mostrar las cifras de la hecatombe.


Los datos más recientes, que corresponden al primer trimestre de 2019, dejan claro que Venezuela avanza hacia el sexto año de recesión. Lo ratifica el Banco Central de Venezuela (BCV). Sólo en los primeros tres meses del año, en comparación con igual período de 2018, el desplome fue de 26,8%.

Más allá de lo que en un primer vistazo se puede advertir, los datos del BCV dejan al desnudo que la crisis económica que hoy vive Venezuela se ha exacerbado por las políticas dictadas por el régimen de Nicolás Maduro. De hecho, el sector no petrolero tuvo un desplome de 27,3% mientras que el petrolero -sobre el cual inciden de forma más directa las sanciones internacionales- cayó 19,1%.

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El sector no petrolero ha sido víctima de la decisión de Maduro de restringir el crédito como estrategia fallida para contener la hiperinflación y frenar la devaluación del bolívar. Valiéndose de incrementos radicales del encaje legal, Maduro limitó el volumen de recursos de los que dispone la banca para otorgar financiamientos y que era el único oxígeno que recibía el sector privado para seguir operando en un contexto recesivo e hiperinflacionario.

Si bien la medida bajó el ritmo de aceleración de los precios, Venezuela sigue en hiperinflación. Según el BCV, la tasa de inflación de septiembre fue de 52,2%, y no hay soluciones de fondo al problema hiperinflacionario. El bolívar, por su parte, siguió desintegrándose. Entre enero y junio la devaluación (medida a la tasa oficial) fue de 90,52% y la pérdida se valor de la moneda ha seguido adelante.