Tarifas de Conviasa dejan claro que algunos destinos son solo para “enchufados”

Tarifas de Conviasa dejan claro que algunos destinos son solo para “enchufados” 1

Luego de que Nicolás Maduro corroborara a mediados de octubre el reinicio de los vuelos internacionales desde Caracas hasta un puñado de destinos preseleccionados, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) incluyó casi un mes después los viajes hacia la Ciudad de Panamá y Teherán, capital de la República Islámica de Irán, socio estrecho del régimen chavista.

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De acuerdo con las NOTAM C0956/20 y A0438/20, en total serían cinco destinos internacionales a los que la cúpula del Palacio de Miraflores permite viajar en medio de la pandemia por Covid-19: Turquía, República Dominicana, México, Irán y Panamá.

Como nota curiosa, las autoridades aéreas al servicio del chavismo también abrieron la posibilidad de aterrizar en el Archipiélago de Los Roques, una de las joyas turísticas más atractivas del Caribe y quizás la más valuada para dicho sector en Venezuela, cada vez más depredado por la ambición de minerales preciosos en Guayana o la inoperancia de las instituciones públicas en Los Andes. Quizás la silenciosa presión de algunos “boliburgueses” amantes de visitar Los Roques influyó en la peculiar decisión, mientras aeropuertos en Porlamar, Maracaibo, Barquisimeto o Táchira permanecerán cerrados hasta febrero.

Por su parte, el Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa) ha pasado casi toda la “cuarentena radical” dedicado a repatriar a cientos de connacionales que se quedaron rezagados en otras naciones ante las restricciones que el Covid-19 obligó a tomar en su primera ola expansiva por el mundo.

Ahora la aerolínea venezolana sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), trastocada económicamente como casi todas las empresas públicas del país, debe sacar la cara por “la Revolución” y por muchos viajeros ávidos en pisar cualquier suelo extranjero, aunque signifique solo un trampolín hacia un destino más privilegiado, lejos del “Socialismo del siglo XXI”.

Ante todo lo anterior, llama la atención la tarifa que escogió Conviasa para los boletos de las conexiones aéreas entre Caracas y Teherán, recientemente incluida en las programaciones. En su página web, la aerolínea indica cuánto cuesta el boleto para visitar a la remota nación persa: 950 dólares, mientras que el viaje de vuelta oscilaría entre los 959. En total, para ir y venir de Irán habría que sacar del bolsillo la cuantiosa suma de dos mil dólares, monto quizás comprensible para un viaje de 12.366 kilómetros, pero aún así muy distante de la realidad financiera de la mayoría de los venezolanos.

Claro está que Teherán no es precisamente la región más codiciada por los turistas criollos, ni mucho menos. Otro detalle sorprendente, pero lógico entre naciones sancionadas, es que tales vuelos no tendrían ningún tipo de escalas.

En el caso de México, Conviasa ofrece un vuelo a Cancún de poco más de 363 dólares. Una cifra mucho más juiciosa pero todavía lejana para el bolsillo de muchos. Respecto a la conexión con Panamá, un viaje de apenas 1452 kilómetros, el boleto desciende hasta los 186 dólares.

República Dominicana fue incluido de forma inesperada por Maduro entre los destinos privilegiados pese al Covid-19. Conviasa estima en 276 dólares el precio del boleto hacia la isla caribeña ubicada en el centro de las Antillas.

Finalmente, el único viaje dentro del territorio venezolano es, como ya se mencionó, hacia el Parque Nacional Los Roques, el cual estaría amenazado, según voceros ambientalistas, de ser vulnerado por la sobreexplotación turística patrocinada por las autoridades locales. El vuelo hacia las mejores playas de Venezuela ronda los 112 dólares.

Debido a que la incipiente programación de vuelos de Conviasa está lejos de alcanzar la “normalidad” que tendría sin la pandemia, resta por conocer el costo que constituirá viajar sin escalas a otros remotos destinos como Moscú, capital de la Rusia de Vladimir Putin, también compinche del régimen chavista.