El grito de esperanza de una madre venezolana que venció el cáncer de mama

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Es por ello que Varela recomienda desde Aconvida que todas las mujeres mayores de 35 años se practiquen mamografías cada año, “sobre todo si hay antecedentes familiares de cáncer de mama”.


“Ojalá la gente tome conciencia y vaya al médico al menos una vez al año, para que este índice vaya bajando (…) porque el cáncer no es sinónimo de muerte”, dijo convencida.

Para darle mayor resonancia a este mensaje, Varela hizo parte de una campaña nacional que insta a las mujeres a practicarse chequeos periódicos.

Durante una mañana de octubre compartió escena con reconocidas figuras de la farándula local y una veintena de sobrevivientes del cáncer de mama, con las que se retrató sonriente en bañador rosa para dejar clara constancia de que hay vida después de la enfermedad.

CONQUISTANDO LA VIDA

Varela recuerda haber visto la cara a la severa crisis que atraviesa Venezuela en 2014, cuando tuvo que interrumpir una ronda de radioterapia por “un inconveniente” relacionado con la dotación del hospital que nunca le aclararon.

“Lo primero que se me vino a la mente a mí fue encadenarme en la calle para llamar la atención de las autoridades”, dijo con una sonrisa que no revela la desesperación que sufrió entonces.

Pero tras pensarlo mejor, decidió crear Aconvida, una fundación que ayuda en la actualidad a más de 1.000 personas aquejadas por distintos tipos de cáncer, y que se financia a través de donaciones de empresas y particulares.

Cada día, Aconvida entrega medicamentos, organiza conversatorios y terapias grupales y adelanta un programa de alimentación para niños que batallan contra el cáncer.

En Venezuela operan a la vez varias ONG que brindan apoyo a los pacientes o sobrevivientes del cáncer de mama.

Pero Varela estima que Aconvida es necesaria, no solo por los derechos de los pacientes, sino porque, además, cree haber encontrado su vocación.

“Me apasiona lo que hago, abrazar a la gente que lo necesita, ayudar”, explicó sobre esta labor que combina con sus tareas como esposa y madre.

Esa pasión la ha llevado a correr casi siempre contra reloj para atender a la ONG y sus actividades personales.

Cada día, Varela asiste a charlas, hospitales, atiende decenas de llamadas y al caer la tarde regresa a casa, donde la espera su familia.

Pero, a veces, también hay malas noticias.

Recientemente tuvo que asistir al velorio de una mujer que superó el cáncer de mama, pero no la metástasis luego de no culminar el tratamiento contra la enfermedad.

Aún así, pide a los familiares no angustiarse innecesariamente, y ofrecer a los pacientes solo lo que precisen, aunque entiende que “cuando le llega esta enfermedad a una persona le llega a toda la familia”.

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