Maduro presume el sistema antiaéreo Tor-M1 con el que Irán derribó por error al avión ucraniano

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El fallecido presidente venezolano Hugo Chávez ordenó en 2006 la compra del sistema de misiles antiaéreos ruso Tor-M1, el mismo modelo con el que Irán derribó por error a un avión de línea ucraniano matando a sus 176 tripulantes y pasajeros.


La entrega de los sistemas comenzó en 2008 y al menos 12 llegaron al país sudamericano, de acuerdo a la agencia estatal rusa RIA Novosti y la cadena RT, cantidad suficiente para formar tres baterías.

De acuerdo al periódico Russia Beyond the Headlines, publicado también por el gobierno ruso, el contrato estuvo valuado en 290 millones de dólares.

Mientras que el International Institute for Strategic Studies, think tank británico que publica cada año un extenso manual sobre el balance militar global, reportó también la entrega de las tres baterías e indicó que el régimen chavista estaría interesado en adquirir otros 26 lanzadores, aunque la compra de armamento y los gastos en defensa se han estancado en los últimos años debido a la crisis económica sin precedentes que afecta a Venezuela.

Al igual que Irán, Venezuela es un histórico comprador de equipo militar ruso, especialmente en el área de misiles antiaéreos, y los Tor-M1 coexisten con los sistemas Buk-M2E, Pechora-2M, Igla-S y S-300MV.

Con diferentes capacidades y roles, estos sistemas forman en conjunto el Comando de Defensa Aeroespacial Integral de Venezuela. En el caso de los Tor-M1 se trata de un moderno lanzador de misiles antiaéreo diseñado para derribar aviones de ataque, drones, misiles de crucero y helicópteros a baja altura y corta distancia.

Cada lanzador móvil cuenta con su propio radar y está operado por una tripulación de cuatro personas, aunque gran parte de su funcionamiento está automatizado.

No está claro, sin embargo, en qué estado se encuentran los Tor-M1 venezolanos en el contexto de la crisis económica y la merma cada vez más grande en recursos para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), que ha llevado a la falta de mantenimiento, el deterioro de los equipos y la pérdida de personal capacitado.

Además, el régimen de Nicolás Maduro ha estado priorizando cada vez más a las milicias, a las que controla ideológicamente, por sobre las fuerzas convencionales, a las que ha dejado en un estado “deplorable», según ha dicho un ex general venezolano.