Debido a las dudas de algunos familiares que decían que Luis era un hombre sano, decidieron abrir el ataúd justo antes de enterrarlo y en ese momento se dieron cuenta de la situación que los sorprendió: “el cuerpo presentaba golpes, de los ojos manaba sangre, todo el rostro estaba ensangrentado y envuelto en una sábana blanca. Tenía los dientes saltados, como si se los hubiesen querido arrancar, y no le habían quitado ni las esposas”.
Debido al hallazgo, tomaron algunas fotos para anexar a la denuncia y lo sepultaron esperando respuestas de las autoridades.
Por su parte, la Policía afirma que el hombre había presentado fiebre y dolor de cuerpo días antes y decidieron trasladarlo al hospital luego de que tuviera vómito con sangre y fiebre alta. Al llegar al centro médico, según ellos, ya había fallecido.
Sobre las esposas, afirmaron que no se las quitaron por sanidad debido a la coyuntura del COVID-19.
La familia y amigos de Luis piden a la Fiscalía y la Procuraduría que se investigue la muerte y el proceso de investigación por el que fue capturado junto a otras nueve personas.

