Venezolanos grita por el vital liquido: “Mi trabajo es cargar agua” (imagenes)

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El trabajo mío es este, cargar agua“, dice, hastiado, Alexander Quintero, mientras llena un envase en un riachuelo a los pies de una favela, en el este de Caracas. Como él, millones de personas en Venezuela tienen los grifos secos desde hace tanto tiempo que no pueden recordar la última vez que se dieron una ducha.

La falta de agua es tan común que el Gobierno de Nicolás Maduro anunció en mayo, como un logro, la adquisición de 252 cisternas para surtir a más de la mitad de la población de manera puntual, a la espera de una solución definitiva.

Sin embargo, no parece que sea una cuestión que se vaya a resolver a corto plazo y la única opción frente a la carencia de agua es la compra de 1.000 cisternas más en los próximos meses, que continuaría siendo una forma provisional de paliar la escasez.

Y, aunque el problema es uno, las formas de hacerle frente son numerosas. Siendo el agua ahora más necesaria que nunca para combatir la pandemia por COVID-19, los venezolanos se manejan entre la indignación, la resignación y el ingenio para conseguir algunos litros.