La crisis del coronavirus dejó estancadas vidas de personas que llegaron a España en busca de protección internacional, como las de los venezolanos Amelia y José Andrés, que estos meses vivieron con miedo al contagio pero también con incertidumbre por su futuro.
Este sábado, 20 de junio, se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas, con 140.000 solicitudes de asilo pendientes de resolver en España.
Además, desde que se decretó el estado de alarma por la pandemia de coronavirus, el 14 de marzo, no se pudieron formalizar solicitudes de protección internacional, ya que es necesario hacerlo de forma presencial, aunque se podrán retomar la próxima semana, con la recuperación de la normalidad.
“Llegamos a España el 25 de febrero. Salimos de Venezuela porque, bueno, la situación allí es mundialmente conocida, y queremos avanzar y estar a salvo. No queremos estar parados sin hacer nada ni depender de nadie”, cuenta a Efe Amelia quien, además, padeció la COVID-19.
Durante la pandemia estuvo confinada junto a su familia en el Centro Temporal de Acogida para Solicitantes de Asilo, dependiente del Ayuntamiento de Madrid, un lugar con 300 pequeñas casas prefabricadas en la periferia sur de la capital.

